Cuba: Viajando a un mundo paralelo

Cuando decidí viajar a Cuba en mis vacaciones de mitad de año, lo hice pensando en conocer las particularidades de su sistema de gobierno y las restricciones a las que se ven sometidos sus habitantes.

Luego de un itinerario de vuelo con múltiples dificultades debido a la falta de atención oportuna de la agencia a través de la cual compré mi pasaje (Tripsta), aterricé en el Aeropuerto Internacional José Martí de la Habana lleno de expectativas, las cuales se fueron desvaneciendo muy pronto al recibir un trato discriminante por parte de las autoridades cubanas quienes me sometieron a un procedimiento de revisión de equipaje demorado y poco riguroso que más parecía motivado por cumplir un trámite con los colombianos que por alguna sospecha.

Luego de este molesto procedimiento, intenté cambiar algunos euros por CUC (una de las dos monedas que funcionan en el país), pero debido a la larga fila que había opté por pagar el taxi en euros. Mi primera impresión al recorrer las calles de La Habana rumbo a mi hospedaje fue el de estar en una ciudad descuidada, sin mantenimiento en calles o fachadas. Situación que cambió radicalmente al llegar al apartamento que reserve por AirBnb ubicado en Centro Habana y el cuál superaba con creces los que se pueden conseguir en otras ciudades por precios similares. Adicionalmente en el edificio es posible conectarse a Internet (algo muy limitado en la isla) mediante el uso de las tarjetas prepagadas vendidas por la compañía de comunicaciones a 5 CUC y con duración de una hora.

Los siguientes tres días estuve en la capital del país recorriendo sus calles, en especial las de La Habana Vieja que al ser el sector turístico y ademas estar considerado como Patrimonio de la Humanidad, se encuentra en un estado de conservación mucho mejor que otras zonas de la ciudad y tiene elementos desconcertantes como una tienda Bulgari, algo que pensaba no permitía su sistema político y económico. En estos días descubrí restaurantes al margen de los más famosos y promocionados, con precios bastantes interesantes y una cocina que no tiene nada que envidiarle a los más caros. Existen otros sitios para comer que cobran en Moneda Nacional y que por lo tanto son mucho más económicos pero su aspecto deja mucho que desear, por lo tanto no fui a ninguno de ellos.  

Luego, viaje hacia Varadero en uno de los buses de Viazul, compañía que presta sus servicios en su gran mayoría a extranjeros, ya que los locales por los altos costos para ellos de los productos y servicios en CUC (al igual que los restaurantes) optan por otras alternativas en Moneda Nacional. El recorrido que tarda cerca de 3 horas permite apreciar un hermoso paisaje costero para finalmente llegar a una ciudad con magnificas playas y una muy buena oferta gastronómica por un precio más que aceptable, en promedio se puede conseguir un almuerzo de alta calidad en 10 CUC.

Finalmente, retorne a La Habana para pasar mi última noche en Cuba antes de regresar a Colombia con una apreciación de primera mano sobre el para nosotros inquietante y desconcertante modelo económico que desde mi punto de vista tiene muchas deficiencias con respecto a las democracias occidentales pero también algunas grandes ventajas como el nivel de seguridad que se tiene: En La Habana es posible caminar a cualquier hora del día o la noche sin preocuparse por ser victima de un asalto y en Varadero pude dejar mis cosas en el suelo de la playa pública sin que se perdiera nada, algo impensable en mi país.

Nota: 1 Euro equivale aproximadamente a 1,1 CUC y  esté a su vez a 23 CUP o Moneda Nacional

 

 

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